jueves, 16 de septiembre de 2010

Que es la Hipoacusia? La hipoacusia en adolescentes

La pérdida parcial de la audición (hipoacusia) es un problema común que afecta a millones de personas en el mundo. En un niño aun la disminu...
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La pérdida parcial de la audición (hipoacusia) es un problema común que afecta a millones de personas en el mundo. En un niño aun la disminución leve de la audición puede comprometer el desarrollo del lenguaje y ser causa de bajo rendimiento académico y de problemas emocionales.

NHANES, es un estudio Nacional sobre la Salud y Nutrición que se realiza periódicamente a una muestra representativa de la población de Estados Unidos de Norteamérica. Entre 1984 y 1988 (NHANES III), se encontró que el porcentaje global de disminución leve de la audición en adolescentes (sordera parcial) en casi 3,000 muchachos fue cerca del 15% (14.9%).

Este estudio fue repetido entre 2005 y 2006, en otra muestra representativa de la población adolescente de los Estados Unidos de Norteamérica cercana a 1800 muchachos (NHANES 2005-2006), encontrando que el porcentaje de la disminución leve de la audición se elevó a casi el 20% (19.5%). Es decir, aumentó en más del 30% entre los adolescentes.

En un estudio peruano realizado en Lima, se encontró, en escolares entre 6 y 19 años, que el 6.9% de ellos tenían una disminución moderada de la audición (en el último NHANES 5.3% tenían disminución moderada de la audición). Los autores encontraron que los que padecían de este grado de sordera parcial tenían más del triple de riesgo de presentar problemas en el rendimiento escolar.

Si bien el último estudio del NHANES no permitió identificar factores de riesgo para desarrollar este problema, el estudio realizado en el Perú sí encontró algunos posibles factores de riesgo, además de ser pobre (entre 4 y 7 veces más riesgo), haber tenido: ictericia neonatal (5 veces más riesgo), convulsiones (7 veces más riesgo), hospitalizaciones (4 veces más riesgo), infecciones recurrentes del oído (5 veces más riesgo), anormalidades del tímpano (14 veces más riesgo), cerumen impactado (16 veces más riesgo) y función anormal de la trompa de Eustaquio – conducto que comunica el oído con la nariz- (5 veces más riesgo).

Recordemos además que se ha demostrado reiteradamente que la exposición crónica al ruido o incluso música con volumen alto daña nuestros oídos en forma silenciosa e irreversible.

Es muy común que los jóvenes usen reproductores multimedia con audífonos, por eso es muy importante limitar el volumen y el tiempo de exposición para minimizar el riesgo del daño auditivo. Si una persona estando a un metro puede escuchar la música de otro definitivamente el sonido es demasiado elevado y hay que bajarlo. Si una persona mientras usa sus audífonos habla fuerte, sin duda debe disminuir su volumen y revisar si no tiene ya daño auditivo. Si estamos en un automóvil y no se puede conversar sin alzar la voz, también la música o el ruido que el auto genera es demasiado.

Finalmente:

Es importante llevar a nuestros hijos a sus controles desde que nacen y luego periódicamente y observar si tienen dificultades con la audición. Cuanto antes lo detectemos probablemente mejor será su futuro.

Tratar adecuadamente todo tipo de infección al oído, evitando que ésta vaya a la cronicidad.

Evitar o disminuir la exposición a ruidos o música a volúmenes elevados. Limitar el volumen y el tiempo de uso de los reproductores de multimedia, radios, televisores y otros equipos musicales.

Referencias Bibliográficas:
(1) Shargorodsky J, Curhan S.G, Curhan G.C. Eavey R. Change in Prevalence of Hearing Loss in US Adolescents. JAMA.
2010;304(7):772-778.
(2) Czechowicz JA, Messner AH, Alarcon-Matutti E, y col. Hearing impairment and poverty: the epidemiology of ear
disease in Peruvian schoolchildren. Otolaryngol Head Neck Surg. 2010 Feb;142(2):272-7.
(3) Noise and Hearing Loss. The American Speech-Language-Hearing Association (ASHA). Extraído de:
http://www.asha.org/public/hearing/disorders/noise.htm
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